El ejemplo de Mascherano

“Javier tiene tan claro que viene a ser suplente como yo de que va a terminar siendo titular”. Esta frase fue lo que terminó de convencer a los directivos del Barça de que acertaban con el fichaje de Mascherano. La pronunció el representante del futbolista argentino en una de las reuniones para concretar su llegada del Liverpool. Quería dejar claro, una vez más, que Mascherano aceptaba el rol que el club azulgrana tenía pensado para él, en un principio. Tenía que quedar claro que venía para ser el suplente de Sergio Busquets.

En el Barça, estaba muy reciente la salida de Touré y el club no quería que se repitieran los problemas. El marfileño, futbolista de una clase innegable, había forzado el traspaso para cobrar más dinero en el City y porque no estaba de acuerdo con su rol secundario en el equipo. Touré ya se lo había dejado claro a Laporta el mismo día que el Barça se había proclamado campeón del Mundo de Clubs en Abu Dhabi. Ese día, después de un duro partido ante Estudiantes, en el mismo césped del Estadio, cuando Laporta lo abrazó después de que le entregaran la medalla de campeón, en ese momento, a la oreja, Touré le dijo: “Presi, tienes que venderme”. Así de corto y contundente. La alegría por el título no enmascaró su rabia por haberse visto, una vez más, fuera del equipo titular.

Unos meses más tarde, el Barça lo vendía al City por menos de treinta millones de euros. Mientras, la operación Mascherano, se había ido madurando. Fue Messi uno de los que más apretó, al principio, para que el club lo fichara. Y en el club tenían claro que su calidad futbolística, convertía a Mascherano en un futbolista muy apetecible. Pero querían tener claro que eso, al final, no se convertiría en un problema.

Mascherano se esforzó en repetir que él venía a sumar y que era consciente de lo difícil que sería poder jugar de titular. La frase con la que he empezado el artículo es un claro ejemplo. Y cuando Mascherano desbloqueó, definitivamente, la operación fue cuando aceptó bajarse el sueldo que tenía acordado con el Barça para que el club azulgrana pudiera subir la oferta económica. Pactó una rebaja de la ficha, así el Barça pudo subir la propuesta  al Liverpool y terminar de convencerse de que fichaba al futbolista adecuado.

Un par de años más tarde, Mascherano se ha convertido en pieza clave de los éxitos del Barça. Se ha ganado el respeto y admiración de directivos, técnicos, compañeros, rivales y aficionados. Y el club lo reconoce ampliándole y mejorándole el contrato. La frase de su representante se convirtió en una especie de premonición y Mascherano es puesto, por el club, como ejemplo de lo que tiene que hacer un jugador si quiere fichar por el Barça.

Al final, muchas cosas terminan por no suceder como parecía que iban a suceder. Un caso que nos puede valer a todos.

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